Salidas de alto vuelo

23 enero, 2013

El interés por la observación de aves viene multiplicándose en nuestro país. Durante los fines de semana distintos clubes promueven avistajes guiados en reservas naturales de Buenos Aires y Alrededores. El fenómeno y sus claves.

Texto: Mariano Wolfson.
Fotos: Gentileza Aves Argentinas, Ricardo Canga.

El avistaje de aves trae cada vez más aficionados. Al mayor interés de los compatriotas se suma la corriente de turistas que ingresan al país especialmente atraídos por la fauna avícola. “En Argentina tenemos varias especies endémicas que viven en ambientes restringidos, como el maca tobiano, una especie en peligro de extinción que se encuentra en las lagunas de la estepa de Santa Cruz, o la monjita salinera, otra exclusividad de las salinas del centro del país. Y no muy lejos de Buenos Aires, enla Reserva NaturalOtamendi se destaca la pajonalera de pico recto”, señala Claudia Nardini, integrante del departamento educativo dela ONG AvesArgentinas.

Las especies señaladas son emblemáticas, pero además hay que considerar que el hornero (nuestra ave nacional) es un ejemplar americano que hace un nido muy original que no se ve en otros lugares, y que aquí también hay muchos picaflores (otra ave exclusiva de nuestro continente). “En la pampa húmeda a los observadores les llama mucho la atención la loica pampeana, una especie típica que lamentablemente corre riesgo de extinción”, apunta Nardini.

Las reservas naturales son sitios ideales para realizar avistajes: “La provincia de Buenos Aires tiene todo un sistema de reservas, como por ejemplo Punta Lara, Isla Martín García y ambientes como la bahía de Samborombón, que son muy importantes como sitios de observación –destaca Nardini-; por ejemplo en Vuelta de Obligado (una reserva histórica y natural) hay un bosque nativo donde identificamos alrededor de 250 especies; hay que tener en cuenta que a pocos kilómetros, yendo para San Pedro, donde la barranca fue modificada y se llenó de plantas exóticas, encontramos sólo 11 especies”. Es decir: la merma en la cantidad de especies de aves siempre es un dato revelador de algún grave daño ambiental.

“Las aves de los pastizales son las más golpeadas por la acción del hombre –alerta Nardini-. Técnicamente podemos decir que casi no quedan pastizales en estado prístino, en virtud de su uso agrícola ganadero intensivo. Esto hizo que la provincia de Buenos Aires perdiera muchas especies típicas de estos ecosistemas –como el yetapá de collar y el tordo amarillo, y en menor medida la loica pampeana-, que antes eran muy comunes y hoy están amenazadas (de hecho los dos primeros ya no existen en territorio bonaerense: sólo quedan algunos ejemplares de tordo amarillo en Corrientes y Entre Ríos, y del yetapá de collar en Formosa y Corrientes).

Las aves cumplen funciones vitales en la naturaleza, entre ellas las de control biológico de insectos y de plagas, polinización y dispersión de frutos. Su presencia en muchos casos está íntimamente ligada a la existencia de plantas nativas, ya que éstas atraen insectos (como las orugas de mariposa) que son su principal alimento. Los pastizales y humedales donde hay nativas gramíneas atraen especies pequeñas como cabecitas negras, corbatitas y capuchinos, que también han ido desapareciendo. “Por eso un mensaje importante para la gente es que procure plantar nativas en sus espacios verdes, incluso en balcones y terrazas, ya que dan sustento a muchas aves”, enfatiza Nardini.

La Reserva EcológicaCostanera Sur, por ejemplo, preserva pequeños manchones representativos de los ambientes de pastizal pampeano, talar bonaerense, bajos ribereños y selva marginal o en galería; allí se observan alrededor de 350 especies de aves, casi una tercera parte de las que hay en el país.

Aves Argentinas propone una agenda con salidas guiadas para la  observación, de medio día o día completo. Regularmente efectúa avistajes  de tres horas en Costanera Sur.  “También vamos a Otamendi o a la zona de Punta Indio, donde aún hay talares en buen estado –comenta Nardini-. Asimismo hay varios clubes que organizan avistajes (por ejemplo en la Reserva del Pilar). Por lo demás, cualquier vecino puede practicar esta actividad que nos acerca a la naturaleza: sólo hacen falta unos binoculares, una libretita para anotar las observaciones y alguna guía de aves, de las cuales hoy existe una gran variedad; incluso algunas reservas naturales ofrecen folletos o cuadernillos con las especies del lugar”.

Más información:
Aves Argentinas – www.avesargentinas.org.ar
educacion@avesargentinas.org.ar / info@avesargentinas.org.ar
Tel: 4943 – 7216 al 19.

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