De la serenidad a la acción

31 agosto, 2012

Momentos. Instantes. Tomas que reflejan una estadía en el desierto muy particular.

Eliseo Miciú accedió a lugares remotos, esos a los que de otra manera es prácticamente imposible llegar. Un trabajo muy duro, quince días de carrera intensivos realizando el mismo circuito que quienes corren el Rally, pero anticipándose a ellos para encontrar los mejores puntos de toma. Una labor que tuvo como resultado imágenes que encantan. Fotografías que transmiten la serenidad del desierto, interactuando con las luces de los diferentes momentos del día. Amaneceres y atardeceres que producen sensaciones inexplicables.
Son sabidos los dichos de que el Desierto de Atacama es el más seco del mundo, “pude confirmar esto al experimentar largas caminatas y pasar muchos días entre las dunas y montañas donde es extremadamente escasa la manifestación de vida animal o vegetal, a causa de la ausencia de agua”, relata Eliseo.


Un desierto tranquilo, con formas y dibujos únicos, que cambian y se moldean día a día con el viento. Una variación que mantiene su esencia y permite reconocer una identidad propia en cada nuevo paisaje que se relacionan a través de distintas armonías y proporciones. Un espectáculo visual incomparable.
Es a la luz de cada amanecer y cada atardecer donde las líneas se pronuncian más y las dunas toman su mayor carácter. Por eso, es posible encontrar sugerencias de formas humanas y metáforas para relacionar con toda la creación. “Encontrar estas formas es algo muy parecido a dibujar, ya que hay infinitas formas y líneas que, tan solo con mover la cámara unos centímetros, van cambiando y transformándose en algo distinto”, cuenta el experimentado fotógrafo.
Con su cámara, fue capaz de rescatar porciones de paisajes y creó, a través del blanco y negro, obras que transmiten la experiencia que le tocó vivir.

“Los días transcurrían largos en el Desierto. Una vez fotografiados todos los vehículos, más de 500, había que bajar, editar y transmitir las imágenes  mediante conexión satelital. Luego, llegar al próximo PC que en ocasiones estaba a 700 km, donde recogíamos la información para la siguiente etapa y así cada día… Por lo que en ocasiones no hubo tiempo para dormir, pero sí para esperar los momentos de luz en que el desierto se convierte en un festival de luces y sombras”.

Con la cosecha de las imágenes obtenidas en esta experiencia, Eliseo realizó la serie llamada “Árida identidad”. De cada obra se realizan únicamente doce copias, impresas con pigmentos naturales, así como carbones y tierras, sobre papeles de algodón (hahnemuhle), lo que ofrece una mayor resistencia al color a lo largo del tiempo. Estas obras se presentarán próximamente en Arte Espacio -del 13 al 18 de septiembre-, y en Buenos Aires Photo Centro Cultural Recoleta, del 25 al 29 de octubre. Dos oportunidades para no perderse una serie muy especial.

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