Sumatoria de talentos y saberes

3 septiembre, 2012

Luis Fernando Benedit fue un arquitecto, artista plástico y diseñador que revolucionó el arte regional. Es que nunca dejó de investigar ni de poner en valor las circunstancias que lo rodeaban.

Texto Marysol Antón
Fotos Bebe Tesio

Luis Fernando Benedit
“Yo no distingo entre arquitectura, pintura y diseño -una palabra cada vez más importante- y mirando una Ferrari y un Lucio Fontana en un punto me parecen iguales, pero me quedo con la Ferrari”
, dijo alguna vez Luis Fernando Benedit. Y así fue parte de su vida, cultivando una búsqueda constante y en movimiento continuo, sin miedo al cambio. Tanto es así que puede verse reflejado en las múltiples etapas que los críticos le asignan a sus producciones.
Conceptual y también figurativo, este artista no dejó material ni tema por investigar. Y todos se relacionaban directamente a él, a su vida. ¿Será por eso que sus obras calaron tan hondo en el colectivo social? Alguna vez confesó que tenía un pequeño cuaderno en el que anotaba palabras, ideas; algunas de ellas se volvían imágenes, era el paso previo para poder plasmarlas en el lienzo. Así, cada trazo era un metamensaje para su espíritu.
Su infancia en Entre Ríos lo marcó a fuego, le dejó la huella interna de vivir en la amplitud que muchas provincias poseen. Elementos del cotidiano campestre (cuchillos, alambrados, cuchillos, boleadoras y hasta huesos de animales) se perciben en sus creaciones, dejando en claro que todo lo pasado pudo ser puesto en valor. “Siempre me ha interesado más la fenomenología del interior y lo rural, que lo urbano. Siempre que he vivido afuera, si pensaba en la Argentina, pensaba en el campo, no en la ciudad”, confesaba.
Benedit también supo salir del país y conquistar otros mercados, otras culturas. En su historia, y en la de la región, siempre quedará que en 1972 fue el primer artista latinoamericano convocado para exponer en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Allí presentó el Fitotrón, que hoy pertenece al patrimonio del Malba por ser de la colección de Eduardo Constantini. Totalmente futurista, por su formato y su implicancia al adelantarse al bio-arte, esta pieza fue una de las que dejó en claro que este arquitecto entendía un poco más que de materias y dimensiones.
Lanzado e incansable (trabajó hasta los últimos días de su vida), este arquitecto y artista será siempre recordado pues ha sabido plasmar sus ideales y también transmitirlos a las generaciones que lo siguieron.


Arte en la Torre

Así es el nombre de la muestra que pudo verse en la Torre de la Fundación YPF, en Puerto Madero, en la que se resumió la labor de Luis Benedit como diseñador. Integrada por diferentes muebles y utensilios del artista, la propuesta rescató la labor creativa de este arquitecto y plástico que supo cultivar distintas áreas del hacer.
La muerte lo sorprendió en plena tarea organizativa, pero el impulso que le había dado en su vida había sido tal que cada espacio ganó una mayor dimensión. Bajo la curaduría de Fernando Farina, la exposición se completó con el aporte genuino de la familia y amigos del artista.

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