Te quiero, me quieres…

16 marzo, 2012

Mejor nos cuidamos…

La seguridad es una de las deudas pendientes de la industria automotriz en América Latina. Cuáles son los elementos más importantes para que un vehículo brinde protección adecuada a sus ocupantes. Qué modelos fueron premiados en Argentina en 2011.

Por Martín Egozcue

El nivel de seguridad de los vehículos más vendidos en América Latina está muy lejos de los estándares vigentes en Europa y los Estados Unidos. Esa fue la alarmante conclusión a la que llegó el Latin NCAP, el Programa de Evaluación de Autos Nuevos en la región que cuenta con el respaldo de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Los resultados divulgados sobre fines de 2011 reflejaron que los automóviles más vendidos allí brindan niveles de seguridad similares a los de hace 20 años en Europa o Norteamérica.

“Latin NCAP urge a los gobiernos, fabricantes y consumidores en toda América Latina a dar mayor prioridad a la seguridad automotriz. En especial, Latin NCAP recomienda a los compradores de autos nuevos adquirir solamente aquellos que vengan equipados con airbags. Latin NCAP también recomienda que los gobiernos de la región hagan obligatorio el cumplimiento de las regulaciones de seguridad más importantes de la ONU, y alienta a los fabricantes a tomar la misma iniciativa de forma voluntaria”, rezaba uno de los párrafos más sobresalientes del discurso de Latin NCAP, durante la divulgación de los resultados realizada en San Pablo en noviembre pasado.

Fue, en definitiva, un fuerte llamado de atención a los fabricantes de automóviles en la región, que aún mantienen una gran deuda en materia de seguridad. En Argentina, por ejemplo, recién desde 2014 será obligatorio que todos los vehículos 0 km se comercialicen, de serie, con sistema de frenos ABS y doble airbag frontal. En Europa o los Estados Unidos, la dotación por defecto puede ser hasta tres o cuatro veces más completa. Además, la resistencia de las estructuras de los modelos “populares” de América Latina demostró ser deficiente ante ensayos de impactos efectuados por Latin NCAP, con pobres calificaciones en protección de pasajeros adultos y niños.

EL “ABECÉ” DE LA SEGURIDAD

Para algunos podría parecer una obviedad, pero no todos tienen conocimiento sobre los elementos básicos de seguridad y aquellos otros que, a esta altura, ya deberían incorporarse en todos los vehículos de la región. Es interesante diferenciar aquí dos tipos de dispositivos. Unos son los que aportan a la seguridad activa, que entran en funcionamiento para intentar evitar un accidente. Los otros son aquellos que forman parte del paquete “pasivo”, que solo se activan cuando el choque ya se produjo y buscan minimizar las consecuencias.

Entre los dispositivos activos, uno de los más elementales es el sistema de frenos ABS, que evita el bloqueo de las ruedas ante una frenada brusca. Esto permite que, incluso mientras el conductor está exigiendo los frenos al máximo, sea posible mantener el dominio direccional del vehículo y, por ejemplo, esquivar a un peatón.

Las luces de xenón o bixenón, que incrementan el poder lumínico en intensidad y alcance respecto de los faros halógenos, son otro elemento que incrementa la seguridad, en este caso, en tránsito nocturno. Pero se trata, a diferencia del ABS, de un dispositivo casi exclusivo de modelos de gama media o alta. Casi imposible encontrarlo, al menos en nuestra región, en vehículos económicos.

Los anclajes ISOFIX, desconocidos por muchos, son sujeciones metálicas sobre las cuales se pueden asegurar de forma más eficiente las sillas para niños en los asientos traseros. Obligatorios por ley en los Estados Unidos, en el Mercosur brillan por su ausencia no solo en modelos de gama baja, sino también en algunos de media-alta.

El control de estabilidad, conocido por su sigla ESP, es otro dispositivo de seguridad activa que ya es obligatorio en Europa, pero que en América Latina solo se ofrece en modelos de gama media o alta, salvo contadísimas excepciones (ej: Ford Fiesta Kinetic Design). ¿Qué hace el ESP? Para explicarlo fácilmente, es un sistema que actúa frenando individualmente las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes, tanto sobrevirajes (“ida de cola”) como subvirajes (“ida de trompa”). En cambio, los airbags pertenecen al campo de la seguridad pasiva, ya que se activan cuando el accidente no pudo evitarse. Hubo muchos avances en este campo y a los airbags frontales que surgieron en el comienzo, luego se agregaron los laterales, los de cortina y los de rodilla para el conductor. Hay en desarrollo, y a punto de incorporarse, varios otros.

Pensar en vehículos dotados con todos o algunos de estos sistemas y que sean fabricados en la región a precios accesibles parece, todavía, una gran utopía. A años luz de los mercados más exigentes y desarrollados, la industria automotriz regional tiene aún mucho por mejorar y avanzar en seguridad.

Los más seguros de Argentina

Como todos los años, CESVI Argentina premió en 2011 a los vehículos más seguros que se comercializan en el mercado local. El organismo especializado en seguridad vial distinguió, por categorías, a los modelos con la mejor dotación de seguridad. Las distinciones recayeron en el Chevrolet Spark (segmento city car), Ford Fiesta Kinetic Design (chico), Nissan Tiida (mediano), Volkswagen Vento (mediano-grande), Renault Latitude (grande) y Peugeot 3008 (SUV). El BMW Serie 7 recibió el premio a la “Excelencia en Seguridad”, y el Peugeot 408 obtuvo una mención especial como producto de Industria Nacional. Pero el galardón mayor se lo llevó el Ford Fiesta KD, con el “Premio de Oro”, por contar con la mejor relación entre precio y equipamiento de seguridad.

 

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