Tres restaurantes para conocer

6 febrero, 2013

La gastronomía porteña asombra con tres propuestas originales y diferentes: Leopoldo, Tarquino y Dill & Drinks.

Texto: Silvina Pini.
Fotos: Mario Cherrutti.

Leopoldo, sofisticado y cool

En el boulevard Cerviño abrió hace poco este espacio de excelente cocina y ambiente artie y relajado. El empresario gastronómico y coleccionista de arte Javier Cainzos y el cocinero Diego Gera, sumada a la ambientación de Javier Iturrioz y obras de Cynthia Cohen y Marcelo Mortarotti, resultaron la combinación ideal para comer bien en un marco estético y divertido. El primer golpe de vista podría hacer creer que se trata de un bar –la luz tenue, la barra protagónica y con buenos tragos–, pero al primer bocado está claro que Gera ha vuelto a las fuentes, aquellas que lo llevaron a representar al país en el concurso de gastronomía más importante del mundo, el Bocuse d´Or, y que todas las noches ejecuta con precisión Renato Rossano.

Mullidos sillones violetas contra la pared medianera, custodiados por una obra de Cohen de pared a pared, es la manera más tradicional de comer, pero también hay un sector de sillones bajos, una barra y la vereda. En lugar de presentar entradas, platos y postres, la carta ofrece healthy finger food, hot finger food, platos livianos, principales y postres, una manera de acompañar la tendencia de comer porciones más breves y pocas grasas. Toques orientales, excelentes materias primas, originalidad, presentación atractiva y mucho sabor se aprecian en todos los platos como el atún rojo marinado con sésamo, ravioles crudos de mango y jengibre con ensalada de curry verde o el cordero de dos cocciones sobre coulis de damascos con puré de berenjenas ahumadas, arvejas frescas y tomate confit. Fanáticos de los postres, tienen aquí su cielo: imperdible el sabayón de naranjas, cítricos de diferentes texturas y crujiente de almendras.

Cerviño 3732, Palermo. Tel. 4805-5576 – www.leopoldorestaurante.com.ar

Tarquino, sabores neo argentinos

En una de las manzanas más elegantes de Recoleta, junto al Palacio Duhau, abrió hace pocos meses y dentro de lo que será un hotel boutique, este restaurant que apuesta por los sabores argentinos pero como si los preparara un europeo. La remodelación y ambientación estuvo a cargo del arquitecto Iván Robredo en equipo con Valeria Bonanno y el chef Dante Liporace, de larga estadía en Europa, El Bulli incluido, dirige la cocina.

Robredo, amigo del Gato Dumas y arquitecto de casi todos sus restaurantes, creó un clima cálido y refinado con sutiles alusiones a lo argentino a través de materiales como lanas de oveja y llama, telas, cueros de vaca y chancho y maderas, todos trabajados por exquisitos artesanos. El salón de techo vidriado, deja ver la copa de un árbol que lo atraviesa. Mesas amplias, sillas cómodas, exquisita vajilla antigua, cuchillos artesanales, son parte de los detalles.

Pensando en el extranjero que busca la carne argentina, Liporace pensó platos que usaran esa noble materia prima pero que fueran más allá de la parrilla. Prepara un pastel de papa con ragú de carne y hongos, espuma de papa y oliva; un ojo de bife, revuelto gramajo con jamón de jabalí, cebollas crocantes, esfera de vino y arrope y, entre los postres de reminiscencias nacionales, una torrija marinada en leche de coco, helado de arroz con leche, espuma de dulce de leche y crema de canela.

Rodriguez Peña 1967, Recoleta. Tel. 6091-2160 – www.tarquinorestaurante.com.ar

Dill & Drinks, buena cocina en Retiro

Después de cocinar durante muchos años para otros, el chef Leandro Leyell se dio el gusto de abrir su propio espacio en el downtown porteño y plasmar todos sus caprichos: una ambientación art decó, época de la que es fan, y cocinar según la inspiración del día y los productos del mercado. Un salón pequeño con pisos de pinotea, lámparas de estilo Sputnik, sillones de cuero, una gran barra de mármol con banquetas Bertoia y objetos antiguos de colección, son el espacio donde Leyell pasa más tiempo que en su casa. Todos los días hace las compras en el barrio chino, ya que los pescados son uno de los pilares de su cocina. Allí compra todo, a excepción del tiburón bacota que le traen fresco todas las mañanas desde Mar de Ajó.

Se puede comer en mesas bajas con sillones, en la barra –preferida por los que almuerzan en medio del día de trabajo–, o en unas pocas mesas para dos. Es muy recomendable el tapeo para acompañar tragos que prepara Mauro Cabrera, riquísimas terrina de espinaca, humus, milhojas de papa y tomate, pollo al curry y guacamole. Cuando Leyell encuentra buen atún rojo, lo sirve empanado en sésamo. Otros pescados habituales son salmón rosado y blanco, mero, abadejo y lenguado que combina con manteca con almendras y alcaparras, con salsa de camarones y eneldo o al limón con alcaparras. Las guarniciones varían entre el cous cous, endivias o batatas asadas y espinacas salteadas. El otro pilar de su cocina son las pastas caseras y risotos, como los ñoquis de salmón, los ravioles de pulpo y el risoto de langostinos, de hongos silvestres o de  pollo al curry con verduras. Para broche dulce, un postre frecuente es la torta helada de maracuyá.

San Martín 986, Retiro. Tel. 4515-0675 – www.dillanddrinks.com

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