Un consumo que crece con la sofisticación

27 febrero, 2013

Hasta hace poco ignorados por los consumidores, la búsqueda de nuevas alternativas a los tradicionales tintos y blancos viene impulsando este segmento de vinos dulces; ideal para acompañar postres y quesos.

Por: Piano15.

En un mercado de consumidores de vino que se va sofisticando a medida que van pasando los años, no debe llamar la atención que surjan oportunidades de nicho como la que están viviendo los vinos dulces, recomendados por los expertos para acompañar postres y diversas clases de quesos.

Ya va quedando atrás la fascinación inicial de los argentinos por los vinos tintos elaborados con uva Malbec. Ahora se trata de “ampliar el paladar” y probar otras alternativas, algo que es considerado como un proceso natural dentro del aprendizaje sobre vinos. Y es así que llega el turno de probar los vinos dulces, cuya demanda ha venido creciendo gracias a las mujeres y los jóvenes, quienes se sienten atraídos por estas variedades con mayor tenor de azúcar y menor graduación alcohólica (en general ronda los 10°), lo que los hace más fáciles de tomar.

Si bien existen distintos tipos de vinos dulces como los de hielo, fortificados o los botritizados (afectados por el hongo Botrytis cinerea), en la Argentina solamente se producen dos variedades: los vinos dulces naturales y los de cosecha tardía.

En los vinos de cosecha tardía se busca retrasar al máximo la recolección de los racimos de la vid para que la uva madure lo más posible y así contenga una proporción mayor de azúcar. Esta cosecha se realiza generalmente a fines de abril, es decir dos meses después del resto, cuando las uvas han perdido bastante agua y el azúcar está más concentrado.

Un ejemplo de esta clase de vinos es el Norton Cosecha Tardía 2010 (Bodegas Norton, Luján de Cuyo, Mendoza), que es elaborado con uva Chardonnay y que se fermenta en tanques de acero inoxidable durante 14 días. Se trata de un vino con aroma a flores y damascos maduros, con una excelente boca y con buena acidez.

En el caso de los vinos dulces naturales, la cosecha se realiza en fecha (hacia finales de febrero o principios de marzo, según la variedad y la temporada) pero el proceso de fermentación es interrumpido para que queden restos de azúcar en el vino.

El Santa Julia Chenin Dulce Natural 2010 (Bodegas Santa Julia, Santa Rosa, Mendoza), que pertenece al Grupo Familia Zuccardi, es una clara muestra de este tipo de vinos. Su fermentación se detiene con frío y posee un gran balance entre dulzor y acidez, con notas aromáticas a durazno blanco, damasco, hierbas frescas y cítricos.

En general ambos tipos de vinos se caracterizan por tener aromas a frutas sobremaduras y las variedades más empleadas en la Argentina son todas blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón, Torrontés, Viognier, Gewürztraminer y Chenin Blanc.

El consumo de estos vinos ha ido de la mano de la sofisticación del consumidor, quien antes no evaluaba como una alternativa atractiva descorchar una botella para acompañar el postre o el realizar una comida por pasos seleccionando un vino distinto para cada uno.

Sin duda los vinos dulces son también buenos acompañantes de los quesos azules y fuertes, o como aperitivo, lo que lo vuelve una opción bastante versátil. Sin embargo, los especialistas recomiendan que el vino dulce elegido tenga cierta acidez para que el postre no empalague. Para descorcharlo, se sugiere que esté bien frío, entre 7 y 12 grados, de acuerdo con la variedad escogida.

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