Un paraíso cercano

25 enero, 2013

Llega el viernes y la idea de dejar todo es irresistible. Refugiarse en un lugar a solo 60 kilómetros de Buenos Aires, donde la realidad desaparezca, es posible.

Por: Julie Bergadá.

Luego del intenso tráfico de la Panamericana -ramal a Escobar- enfilar por la Avenida de las Palmeras que conduce al Hotel Sofitel Reserva Cardales es ya un adelanto de cómo serán los días siguientes.

Desde el momento del check-in, la explicación de cómo funcionan los distintos servicios del hotel y la entrega de un planito con los recorridos para hacer, hacen que a uno le de la sensación de estar a años luz de Buenos Aires, casi como de estar en el extranjero sin haber viajado horas.

Las habitaciones enormemente cómodas, con terrazas o balcones. Los baños, un placer: con dimensiones acordes a la habitación: mesada gigante de mármol, bañadera inmensa, ducha separada con flor enorme de la que fluye el agua con una presión digna de una cascada.

El Spa

Son 1.500 metros cuadrados dedicados al placer de los huéspedes. Masajes corporales ideales para relajar las tensiones y sentirse revitalizados a los que se pueden sumar los tratamientos de belleza, que incluyen terapias de hidratación facial intensa, reequilibrio, reparación y regeneración de la tonicidad de la piel. Muy recomendada también es la exfoliación corporal. Advertencia: antes del masaje el recibimiento es en la sala de relax: los pies descalzos se apoyan en una lindísima palangana y la masajista vierte agua con una gran jarra que hace juego con la palangana y acto seguido hace un masaje a los pies y pantorrillas. ¡Un lujo!

En otro sector se encuentran los saunas cerca de los cuales hay una “fuente de hielo” para que al salir del sauna uno se enfríe las sienes y pulsos para luego darse una buena ducha fría.  En el Hammam -un espacio con aromaterapia- la temperatura es de 42° y la humedad de 92%, lo que permite una gran relajación muscular y purificación de la piel y las vías respiratorias. ¡Uno sale de ahí sintiéndose un bebé!

El área conocida como Templo de duchas -recomendado para después del sauna- consta de un circuito de distintas duchas. La primera, y ciertamente para los más valientes, consiste en un lindísimo cubo de madera ubicado en lo alto y en el centro, hay que ponerse justo debajo y tirar de una cuerda para que el balde vuelque toda su agua sobre uno. Un detalle: ¡el agua es gélida! Otras duchas -más placenteras por cierto- son la cascada, la de sensaciones y la escocesa.

Para continuar -o hacer en otro momento- está la Vitality Pool. Una enorme pileta que los responsables definen como lúdica. Apelativo correctísimo para definir los distintos pulsadores que activan chorros de varias intensidades para masajear todo el cuerpo. Hay, dentro de la piscina, sectores con jacuzzi, tumbonas desde la que salen chorros ozonizados. Y, obviamente, el agua es climatizada.

Si aún le quedan energías puede ir al gimnasio en el que están todos los aparatos que uno pueda soñar, o nadar un poco en la pileta in-out.

Pero si ya está bien relajado, lo ideal es recostarse en unas tumbonas térmicas. Se puede graduar la temperatura entre los 39° y 45°. El calorcito al apoyarse es absolutamente delicioso y relajante.

El afuera

Además de la cancha de golf de 18 hoyos, están los impecables senderos, ideales para caminar o recorrer el predio en bicicletas provistas por el hotel. Debido a la cercanía del Eco resort con la Reserva Otamendi, el lugar es ideal para hacer avistaje de aves. Para eso en el hotel entregan unas hojas para poder identificar las distintas especies de pájaros que se pueden ver. Diez canchas de tenis iluminadas de polvo de ladrillo, dos canchas de fútbol de nivel internacional perfectas para delegaciones -como la selección brasilera que concentró aquí durante la Copa América-, cuatro piletas y la posibilidad de remar en el lago, son parte de los programas que pueden hacerse.

Como es de suponer, la sección gourmet está más que organizada. La Butaca All Day Lounge, abierto día y noche, con un clima relajado y confortable; el restaurant argentino Montesur Fusión Gourmet con el toque de la sofisticada cocina francesa, y el Bernabé Piano Bar con una atmósfera elegante pero distendida. Y por si esto no le basta, en el Club House se encuentra Italpast! ¿Qué más se puede pedir? Cualquiera sea el motivo o el tiempo que usted vaya, le dará la sensación de que no le alcanza el tiempo y que, definitivamente, tendrá que regresar.

Ya de vuelta en la Panamericana y de regreso en la ciudad, el luminoso marcador de nivel de nafta del Citroen C3 aircross apenas bajó luego de los 130 kilómetros recorridos, sumando bondades a un extraordinario fin de semana.

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