Un trago de 38°

5 julio, 2013

Es uno de los destilados que más está creciendo en el mercado mundial. Bebida emblema de Italia, la grappa entró a Argentina como producto de nicho.

Texto: Marysol Antón.

Es argentina, aunque su cadencia italiana al hablar delata los 23 años que lleva viviendo en ese país europeo. Mochilera de alma, llegó al viejo continente con su hermano. Su primer destino fue Alemania y pronto pasó a la península que hoy la hospeda. “Era como Julia Roberts en Comer, rezar y amar. En esos años estudié Psicología Aplicada a las Empresas y, como no quería perder el español, también hice Comercio Exterior”, cuenta Silvina Bianchetti, Export Manager de la destilería Bottega, productora de la Grappa Alexander y el Prosecco Canevari.

Hace más de una década trabaja en Bottega encargándose del mercado del Caribe, Centro y Latinoamérica, algunos países de Europa, las ventas domésticas y las del Dutty Free. Tal abanico la convierte en una experimentada voz a la hora de evaluar qué está pasando con los destilados y su consumo. “Lo que determinamos es un crecimiento notable en la cultura del comprador, ya sea de vino y de las otras bebidas alcohólicas. Crece el interés por estar informado antes de comprar. Por su parte, los destilados iban avanzando de una manera más vertical y ahora hicieron un boom”, cuenta la referente.

-¿Cuál es la causa de tal explosión?
-El trabajo que hizo Wine Supply para introducirla en el mercado local fue notable. La grappa es una bebida que tiene un proceso simple que se da naturalmente luego de haberse hecho el vino, y además tiene denominación de origen. Lo mismo sucede con el prosecco, antes solo existía el nuestro, ahora hay cinco en el mercado. Empieza a haber un interés por el producto italiano.

-¿La grappa hoy es emblema de Italia?
-Es un producto que nace para los pobres, para combatir el frío. Era algo que se hacía como producción propia, sin control y, con la llegada de la legislación, ese tipo de fabricación se volvió ilegal. Entonces se reconoció a la grappa como destilado nacional y se la empezó a mimar y a aumentar su comunicación. Además, se hace con una doble destilación, logrando así quitar más impurezas y se le bajó la graduación alcohólica al límite (ahora está en 38°) para que sea más fácil de tomar. En Bottega, hacemos tres destilaciones.

-¿Cómo es su aceptación en Argentina?
-Entró como producto de nicho, por eso no hay ningún ejemplar de baja categoría. En cambio, en los Estados Unidos no pasó eso y por eso muchos allá sostienen que no es buena y la desestiman.

-¿Y cómo es su consumo en el mundo?
-En Alemania es el destilado más importante, en Italia es preferida en un 90%, mientras que en Uruguay el whisky ganó la pulseada. En Argentina hay cierta preferencia por el  whisky, pero también por otras bebidas como la grappa, el coñac y el tequila.

-¿Por qué se destaca la grappa?
-Básicamente porque es un destilado de la uva (conserva el azúcar y la fragancia), sentís la presencia de la fruta y es completamente natural. Si hacés una cata comparativa entre la grappa y un Cabernet, sentís que estás tomando la misma fruta.

-¿Cuál es el factor más importante que activó el boom?
-La comunicación, porque la gente buscaba información. En cambio, en el prosecco lo mejor es la degustación.

Un trago que, parece, vale la pena probar.

 

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