Una burbuja para cada momento

27 diciembre, 2017
Texto Luis Lahitte

Los espumantes no son todos iguales: existen para diferentes ocasiones.

Lo tomo si estoy alegre y si estoy triste. A veces lo tomo en soledad; estando en compañía me parece obligatorio. Me entretengo con él si no tengo apetito y me sacia si tengo hambre. Por lo demás, no lo pruebo… salvo si tengo sed”. Esta máxima atribuida a Madame Lily Bollinger hace apología al consumo de champagne que la señora consumía con extrema regularidad. Más allá de la devoción por las burbujas de esta “grande dame”, es cierto que el champagne es muy versátil y se puede beber en todo momento, aunque existen diferentes champagnes (espumantes o espumosos) para beber en cada ocasión.

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Por ejemplo, y por más que las burbujas tengan un espíritu festivo, algunas etiquetas son excelentes para hacer tragos, como el Freixenet Ice, Progenie, o el Chandon Délice, concebidos para beberlos solos o mezclarlos en un cóctel, acompañados con hielo o un twist de piel de cítrico o hierba aromática. Y si bien hace pocos años atrás un producto así hubiera erizado los pelos de los ortodoxos, ahora marca tendencia.
El espumante va muy bien como aperitivo, especialmente aquellos que son frescos, jóvenes y frutados, como el Lorca Fantasía Extra Brut, el Progenie 3 Extra Brut, de Vistalba, o el Alta Vista Premium Extra Brut, los tres realizados bajo el método Charmat. Los rosados con poca estructura también cumplen esa función lúdica y socializadora que tiene el champagne, particularmente cuando se toma de pie, durante una conversación casual. Algunos de estos exponentes son el Rosa de los Vientos de Bodega Schroeder o el Chandon Rosé. En cambio, los más tradicionalistas en la categoría de aperitivo pueden optar por el Estancia Mendoza Brut Nature, una “rara avis” de burbuja extra fina y baja acidez, o el Mumm Cuvée Reserve Brut Nature, seco y con buena frescura.

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Para comer con burbujas, tal como hacen los franceses, hay varias opciones: el Alyda Van Salentein se lleva muy bien con los frutos de mar, al igual que el Trivento Brut Nature Single Vineyard o el Nieto Senetiner Brut Rosé. Otra opción, para probar un buen sushi de salmón o atún rojo, es el Kaiken Brut (dos años sobre levaduras), de paladar seco aunque untuoso.
Y para una buena sobremesa navideña el Gran Dante Brut Nature, de paladar delicado y retrogusto que recuerda a pan tostado y avellanas, resulta ideal para la ocasión.
Finalmente, si uno quiere darse un gusto y romper el chanchito, como por ejemplo para celebrar un título universitario, anunciar un casamiento o festejar un gran triunfo deportivo, debe hacerle honor a un Rosell Boher Grande Cuvée Millésimée, un Cruzat Millesime Brut o un importado de Francia como un Dom Pérignon cosecha 2009, el nec plus ultra del Champagne o un Veuve Clicquot Extra Brut “Extra Old”.
No importa que sea un cliché, pero, para una situación de tono romántico, cualquier espumante/ espumoso o champagne es bienvenido. Porque es un hecho que todos conocen el poder suave y sensual que tienen las burbujas.

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