Fotografía artística

22 marzo, 2012

Autodidacta a través de libros y viajes, Eliseo se dedica de lleno a la fotografía y nos muestra imágenes únicas.

Por Eileen Murphy

Eliseo Miciu-Nicolaevici nació en Montevideo y se crió en las Sierras de Córdoba, en Argentina. La vocación por el arte la incorpora desde la cuna: su abuelo, Konstantino Miciu-Nicolaevici fue pintor del estilo impresionista y su padre, Georg, siguió el mismo estilo con la espátula.

Su carrera comenzó como un fotógrafo amateur cuando tenía trece años. Con una primera cámara que le regaló su abuelo, se dejó cautivar por los fantásticos paisajes de San Martín de los Andes, su casa desde 1993, y fue allí donde decidió que se dedicaría a la fotografía.

Su experiencia artística es amplia y reconocida. Trabajó para National Geographic, con importantes agencias de publicidad y numerosas producciones internacionales. Leurzer Archive seleccionó tres de sus fotografías en el libro de las mejores 200 imágenes del mundo. Recientemente obtuvo el Silver Award en ¨The Pano international Awards¨.

Los temas elegidos para las fotografías son relacionados a la naturaleza, paisajes, escenas de campo. La idea del artista es contar lo que siente frente al objeto o paisaje fotografiado.

“A la persona que le llega mi trabajo, creo que identifica en sí mismo aquello que me sucedió cuando lo realicé. Y para mí, eso es cumplir mi objetivo”.

Eliseo Miciu-Nicolaevici presentó una selección de sus mejores trabajos en el Centro Cultural Borges, a través de la galería Miranda Arte y auspiciado por “La Estancia de Cafayate”.

En esta muestra del 2012 se pudieron apreciar sus temas favoritos, a través de las distintas series que estuvieron expuestas: una del Norte argentino, más específicamente de Salta;  su conocida serie de caballos; sus mejores panorámicas; el trabajo sobre el agua; una serie de animales salvajes; y su especialidad, el paisaje.

De cada fotografía realizó solamente doce copias únicas que van firmadas, numeradas y certificadas por él mismo. Imprimió sobre papeles de algodón (alemanes) con distintas texturas, según la toma y con pigmentos naturales (tierras y carbones), lo que garantiza la conservación del color y del óleo.

 

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