Vinos orgánicos de alta gama

23 noviembre, 2016
Texto  Alejandro Iglesias

El cultivo orgánico se extiende en los viñedos argentinos y las bodegas recurren a sus frutos para dar vida a los primeros vinos bio de alta gama.

En el mundo, los viñedos con certificación orgánica se han duplicado durante los últimos años. Incluso en los mercados más exigentes del planeta ya existen tiendas de vinos especializadas en elaboraciones con uvas orgánicas, mientras que en el resto de los locales estos vinos tienen sus propios espacios.
Esta revolución, que se observa en toda la industria de la alimentación, promueve manejos naturales en los viñedos sin la intervención de productos químicos. Sólo en la Unión Europea el 35% de sus habitantes prefiere aquellos alimentos libres de agroquímicos, pesticidas, fungicidas y fertilizantes químicos a la hora de realizar sus compras. Una conducta que los consumidores argentinos comienzan a imitar.
Lo interesante de la situación para la industria vitivinícola es que cada vez son más las bodegas que aplican estas técnicas para obtener uvas más sanas, pero también como recurso para conservar intactas las características del terroir. Es por esto que ya no son sólo un puñado de productores los que certifican sus viñedos, sino que las bodegas de mayor porte también se suman y apuestan a la alta gama con vinos orgánicos.

Santa Julia Orgánica Malbec (2015, $99). Las bodegas de los Zuccardi son pioneras en el país en materia de viticultura orgánica. Esta línea de varietales jóvenes ofrece un Malbec expresivo con profundo aroma de ciruelas y paladar fresco y equilibrado.

Esmeralda Fernández Malbec Orgánico (2015, $350). Elaborado con uvas de Tupungato, Mendoza, este vino prestigia a la categoría de orgánicos. Es fragante con paladar suelto y jugoso. Recibe 9 meses de crianza en roble que apenas se sugiere en boca.

Escorihuela Gascón Malbec Organic Vineyard (2014, $450). Actualmente esta bodega, la más antigua de Mendoza, produce uvas con certificación orgánica y biodinámica. Este nuevo ícono de la casa es elaborado con uvas de El Cepillo, Valle de Uco, y como dato singular hay que destacar que no recibe crianza en roble, lo que define un perfil frutal, terroso y herbal de paladar suelto y refrescante. Muy original.

Chakana Ayni (2015, $480). Es el tope de gama de esta bodega que apuesta a la viticultura orgánica en sus viñedos de Luján de Cuyo y Valle de Uco. Ayni, que en quechua significa solidaridad, nace en la finca de Paraje Altamira y en su estilo se puede apreciar el carácter de montaña. Es profundo, jugoso y vivaz, con textura de tiza y final prolongado.

Domaine Bousquet Ameri (2011, $500). Esta bodega es la principal exportadora de vinos orgánicos del país y este su vino ícono. Se trata de un blend – 65% Malbec, 20% Cabernet Sauvignon, 10% Syrah y 5% Merlot– proveniente de Gualtallary, Tupungato, con origen de tintos profundos pero a la vez sutiles y elegantes. Un vino para grandes momentos.

Kaiken MAI (2013, $1000). La bodega del chileno Aurelio Montes elabora vinos bajo tres lineamientos clave: cultivo orgánico, sustentabilidad y feng shui. De este modo mantiene su universo vitícola en equilibrio, lo que le permite elaborar este Malbec deluxe con uvas de un viñedo centenario de Vistalba, Luján de Cuyo. Un vino intenso, ideal para quienes gustan añejar botellas.

Noemia Malbec (2013, $2300). Desde que pisó los viñedos patagónicos, Hans Vinding Diers supo que la región contaba con características ambientales ideales para el cultivo orgánico y no dudó en aplicar incluso prácticas biodinámicas a su viñedo de 1932, tesoro vitícola de Río Negro. Este sea quizás uno de los secretos que le permite elaborar uno de los Malbec más celebrados internacionalmente por su elegancia y complejidad.

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