Weekend en Viena

1 mayo, 2012

Romántica a más no poder, esta espléndida capital es un destino inmejorable para disfrutar de un weekend inolvidable. Majestuosos palacios barrocos devenidos museos, catedrales, edificios hiper modernos y boutiques de lujo. Todo en un radio ultra “caminable” que recomiendo visitar sin pretender verlo todo. Viena es enorme.

Texto: Luisa Zuberbuhler
Fotos: Camilo Aldao

Viernes. Trate de llegar temprano para poder recorrer el centro histórico respirando su atmósfera imperial. Sepa que hay varias paradas de carruajes que proponen un paseo corto, de 20 minutos por 55€, y uno largo que suma la Ringstrasse al casco antiguo y cuesta 80€.

Si no está con ánimo de museos, deje de lado la visita al Palacio Imperial o Hofburg y simplemente camine por sus alrededores, quizás tenga suerte y vea pasar los caballos de la Escuela Española entrando o saliendo de una de sus presentaciones en la Hofreit-Schule de Michaelertplatz. Justo enfrente está la famosísima casa Loden, una joyita detenida en el tiempo que sugiero visitar aunque odie sus famosos abrigos de paño verde. Si tiene hambre, vaya directo a las mesitas al aire libre del Schmetterlinghaus -mega invernadero con miles de mariposas- que se asoman a los jardines Burggarten.

Esa noche, reserve mesa en el bar del DO & CO para comer en la cima de la Haas Haus o casa Haas, modernísimo edificio de 1990, con increíble vista a la catedral de San Esteban iluminada.

Dos imperdibles:  Schönbrunn y la Staatsoper

Sábado. Ojalá le toque un dia de sol para disfrutar de los jardines de la antigua residencia de verano de los Habsburgo, que desde el siglo XIX acapara la atención de todos los que visitan Viena. Tres consejos: llegar en subte, sacar el Sisi Ticket o el que combina las visitas a los palacios de Schönbrunn y Hofburg, recorrer los jardines y sus fuentes en el trencito y, si le queda tiempo y ánimo, de una vuelta por el zoológico, el más antiguo y uno de los más grandes del Mundo.

La Ópera Estatal de Viena o Wiener Staatsoper es uno de los polos de atracción del mundo musical. Lo ideal es sacar las entradas por internet. Si no se anima, vaya a la oficina que está frente a la ópera apenas llegue a Viena o recurra al concierge de su hotel. El día de la función vaya temprano para ubicar el bufett principal del primer piso, frente a la escalera y con balcón a la calle. Sirven lo mismo en todos los bufets pero este, con paredes doradas repletas de espejos, es un lujo. Al terminar se impone cruzar a comer al refinadísimo Café Sacher.

El domingo puede elegir entre visitar el palacio Hofburg; el palacio Belvedere -para ver El Beso, la obra cumbre del genio de la pintura y pionero del Modernismo, Gustav Klimt, que este año festeja el 150 aniversario de su nacimiento-; o vagar por la Kärntner Straβe, entrar a la Catedral de San Esteban y terminar el día devorando frutos de mar en Nordsee, una especie de Mc Donald´s pero con salmón, ostras y langostinos.

GUÍA

Palacio de Schönbrunn. Llegar con la línea U4 del subte. La parada del Palacio es “Schönbrunn” y la del Zoo Tiergarten es “Hietzing”. Para almorzar en serio: Café Restaurant Residenz.
Tickets para la Ópera. www.viennaticketoffice.com
Café Sacher. Hay que reservar con anticipación. La cocina acepta pedidos hasta las 11:30 pm. Philharmonikerstrasse 4, Tel +43 (0)1 – 51 456 0
Nordsee. Kärntner Straβe 25
DO&CO. El restaurant y el bar de tapas están en los últimos pisos del hotel del mismo nombre. El resto es gourmet pero caro. El bar es mucho más divertido y accesible. Stephansplatz 12. Tel +43 (1) 535 39 69.
Loden Plankl.  Michaelerplatz 6

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